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Para diagnosticar este episodio, debe haber un cambio importante en su actividad habitual (criterio C), ya que estos cambios en el estado de ánimo y en la actividad deben ser fácilmente observables por los de su alrededor (criterio D). Como diferencia entre lo que pasa en un episodio maníaco y en uno hipomaníaco, este último, no cursa de una forma tan grave como para ocasionar un deterioro social y laboral importante o para precisar hospitalización (criterio E).
Los síntomas que presentan y la alteración del estado del ánimo no deben ser consecuencia directa de los efectos producidos por una droga, medicamento, cualquier tratamiento para la depresión o bien por la exposición a algún tóxico. Este episodio tampoco debe deberse a los efectos producidos por alguna enfermedad médica (criterio F). Los cuadros debidos a las circunstancias inmediatamente superiores, no deben ser calificados de episodio hipomaníaco.
Hay algunos datos que sugieren que los sujetos que presentan episodios similares a la manía o a la hipomanía tras algún tratamiento somático de la depresión, tienen una mayor probabilidad de presentar en el futuro episodios maníacos o hipomaníacos, sin ser consecuencia, en este caso del tratamiento de la depresión.
En un sujeto con un episodio hipomaníaco, el estado de ánimo suele describirse como eufórico, alegre o alto, de una forma excesiva. El calificativo característico es la euforia, aunque también, en algunos casos, es frecuente que se alterne con la irritabilidad. Existe también, una exageración característica de la autoestima, operativizada en una elevada confianza en sí mismo (criterio B1). Esa elevación de la autoestima se ve acompañada de un descenso en la capacidad de dormir (criterio B2). En cuanto al discurso que lleva el sujeto, es, como norma general, acelerado, con juegos de palabras, numerosos chistes,… (criterio B3). Se puede producir, como excepción, una fuga de ideas, si bien, esta es de duración muy corta (criterio B4).
En el discurso también puede haber distraibilidad, ya que el sujeto hace cambios rápidos en el discurso (criterio B5). Hay también un aumento considerable en la actividad intencionada, siendo estas actividades más creativas y productivas (criterio B6). Además hay aumento en la sociabilidad y en la actividad sexual. Esto suele acompañarse de actos impulsivos, como por ejemplo, inversiones económicas poco razonables (criterio B7).
Si bien, hay que decir, que estas actividades no producen el deterioro tan acusado como en el episodio maníaco.



