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2.2.5.2. Subtipos - N6: Discapacidad - psicobiologia net discapacidad
2.2.5.2. Subtipos
2. Trastornos mentales orgánicos >> 2.2. Demencia >> 2.2.5. Demencia tipo Alzheimer (DTA) >> 2.2.5.2. Subtipos La enfermedad de Alzheimer y la demencia senil se consideraron procesos diferentes durante muchos años. Diversos hechos apoyan que el patrón clínico de la Demencia tipo Alzheimer varía en función de la edad de comienzo. Concretamente, acorde a la edad de comienzo de los síntomas y a la presencia o ausencia de agregación familiar (existe agregación familiar si dos o más familiares de primer grado han padecido o padecen EA), pueden reconocerse dos formas clínicas, presentando cada una de ellas un perfil genético, evolutivo y pronóstico característico: Inicio temprano Define la demencia que se presenta a los 65 años o antes. Este subtipo de demencia se explica por el comienzo precoz, supervivencia más corta, deterioro cognoscitivo más rápido y mayor frecuencia de alteraciones del lenguaje. Su relación con alteraciones genéticas está más definida, en concreto, es posible tener antecedentes familiares de una demencia similar. Son mayoría quienes piensan que hay una relación entre disfasia y comienzo temprano de la enfermedad, de forma que si la EA aparece precozmente hay más alteraciones afaso-apraxo-agnósicas, la disfasia es más intensa y entre los pacientes afásicos predominan los más jóvenes. Cuando la edad de comienzo es baja se afectan la atención, las funciones grafomotoras y hay una apraxia. La edad de comienzo puede también estar relacionada con el curso y gravedad de la enfermedad. Se ha observado que la edad de comienzo precoz se asocia a una progresión del proceso más rápida y un declinar más veloz en todas las medidas neuropsicológicas. El riesgo de internamiento es mayor y la mortalidad es más elevada si el comienzo de la EA es temprano.
La sustancia blanca es normal y no hay alteraciones de la barrera hematoencefálica. La atrofia afecta especialmente a las regiones mesiales temporales y el flujo cerebral está reducido en áreas parietotemporales. Por su parte, las alteraciones neuroquímicas son más intensas, en concreto, se afectan más sistemas de neurotransmisión y se observa una densidad mayor de alteraciones neuropatológicas con lesiones y degeneración de la sustancia gris más severas, pérdida neuronal más importante y mayor afectación frontal. La alteración de los lípidos de membrana sugiere que la alteración cognoscitiva puede estar asociada con la pérdida de sinapsis.
Aunque se trata de un subtipo excesivamente raro y existen, por el momento, pocas familias identificadas, se ha observado que en estas familias un cambio o una mutación en un gen produce la EA, y estos cambios son transmitidos de una generación a otra. Como hay una probabilidad de un 50% de heredar la alteración de uno de los padres, la mitad de la generación se verá afectada. Actualmente se conocen 3 genes implicados, genes causales, con varias mutaciones identificadas para cada uno de ellos, que causan la EA de inicio temprano, en conjunto, estos tres defectos genéticos son sólo responsables de aproximadamente el 2% de todos los casos de EA:
Los últimos resultados confirman que las PS (PS1 o PS2) son, al menos en parte, esenciales para que la gamma-secretasa parta la PPA en el proceso de liberación del AB. Los resultados dejan poca duda que las PS sean la gamma-secretasa, la ausencia de las PS elimina la actividad de la gamma-secretasa. Puede ser, no obstante, un co-factor necesario para su actividad. La gamma-secretasa también es una aspartil-proteasa. Recientes trabajos, sin embargo, indican que la PS-1 puede producir también fragmentos AB, los cuales son procesados como resultado de la actividad de la beta-secretasa. La mayoría de las EA familiar de inicio temprano están unidas a mutaciones en PS1 y PS2. Además de modular la producción de AB, las mutaciones en las PS también producen alteraciones selectivas y altamente específicas en el influjo de calcio intracelular. Aunque el mecanismo molecular subyacente a estos cambios no es conocido, un mediador molecular candidato es la calsenilina, una recientemente identificada proteína ligadora de calcio que se asocia con el C-terminal de ambas PS, sitio que parece estar implicado en la modulación del influjo de calcio intracelular. Numerosas mutaciones sin sentido en las PS están asociadas con la forma autosómica dominante de la EA. Los genes de las PS codifican proteínas de transmembrana politópicas, las cuales son procesadas por clivaje proteolítico y forman complejos de alto peso molecular bajo condiciones fisiológicas. Se ha sugerido que las PS están funcionalmente involucradas en la morfogénesis, respuesta proteica y procesamiento de proteínas específicas tales como la PPA. Aunque el mecanismo subyacente por el cual las mutaciones en las PS conducen a la EA permanece esquivo, un efecto consistente mutacional es la sobreproducción de AB. Además, las PS interactúan con la beta-catenina para formar complejos con las PS. Los proteasomas son complejos multicatalíticos involucrados en la degradación de proteínas pro-ubiquitinadas. Los proteasomas modulan la concentración intracelular de PS1 y PS2; estas dos proteínas, cuando están mutadas, parecen responsables de las formas más precoces de EA y se piensa que esto es debido a la exacerbación de la vía patológica de maduración de la PPA. Controlar la concentración de presenilinas podría tener repercusiones drásticas sobre la fisiología celular, como ha sido sugerido por el hecho de que los inhibidores de los proteasomas drásticamente potencian el fenotipo de las presenilinas normales y patogénicas relacionadas con el procesamiento de la PPA. Es probable que más genes intervengan. Los resultados de estas mutaciones generalmente conllevan mayor producción de AB1-42, aumento de la relación AB1-42/AB1-40. La presencia de al menos 2 familiares afectados, siendo uno de ellos de primer grado, junto a una edad de inicio precoz, antes de los 65 años, y un patrón de herencia autosómico dominante, son sugestivos de EA familiar de inicio precoz.
Inicio tardío
Este subtipo, más frecuente que el anterior, hace referencia a la demencia cuyo inicio tiene lugar después de los 65 años, normalmente hacia finales de los 70 años e incluso más tarde. Puede expresarse en forma familiar o esporádica y sus factores genéticos relacionados son diferentes de los presentes en la EA de inicio temprano. En líneas generales, la forma más frecuente de EA es la de inicio tardío sin agregación familiar, seguida de la de inicio tardío con agregación familiar. Ambas representan el 98% de todos los casos de EA. Este subtipo puede estar relacionado con el proceso de envejecimiento normal. Predomina la afectación de la memoria, constituyendo el rasgo más prominente, mientras que los signos corticales son escasos. El componente confusional es intenso y las alteraciones de la marcha son frecuentes. Destacan las lesiones vasculares y la alteración de la barrera hematoencefálica. La influencia de los factores genéticos es menor, observándose menos placas seniles y degeneraciones neurofibrilares. Este subtipo, muy heterogéneo, tiene probablemente una etiopatogenia multifactorial. En concreto, en los casos tardíos, con bastante frecuencia suelen combinarse las lesiones propias de la EA y las vasculares. Los antecedentes familiares de EA pueden aumentar el riesgo de sufrir EA pero, qué tanto, es desconocido; es probable que varios genes intervengan en este sentido para incrementar el riesgo de EA de inicio tardío. Mayor riesgo en ser familiar de EA cercano. Por el momento, solo un gen ha sido definitivamente asociado con la EA de inicio tardío:
El más común de los alelos de la APOE es el e-3. La APOE es conocida por su papel en el transporte y metabolismo del colesterol y otras grasas. Los compuestos que disminuyen el colesterol inducen la formación de APOE y se ha demostrado que incrementan la cantidad de APOE en pacientes con EA en un 15%, la APOEe4 no es inducida. Numerosos estudios han demostrado que una dieta rica en grasas o en colesterol significativamente aumentan los niveles de PPA y AB. Interacciones de dominio entre Arg-61 y Glu-255 son importantes en hacer que la e4 se porte diferente de la e2 o e3. La ausencia de APOE endógeno, monos transgénicos, resulta en menos depósito AB cerebral, con casi ningún AB fibrilar y ninguna neurita distrófica; en presencia de APOE, sin embargo, abundantes placas tiofalvina S positivas con neuritas distróficas están presentes. La falta de APOE también disminuye el depósito amiloide vascular. La hipótesis es que la APOE juega un papel crítico en la conversión del AB a sus formas fibrilares y que la e4 puede hacer esto más eficazmente que la e3. La longitud completa de la APOE muestra diferencias dependientes de la isoforma en la distribución celular de la proteína; el efecto de la APOE sobre la estructura citoesquelética neuronal, especialmente para la e4, es consistente con el posible papel de esta proteína en la formación de los ovillos neurofibrilares en EA. Además de la edad de inicio de los síntomas, las formas clínicas de la EA pueden variar en función de la presencia o ausencia de alteraciones del comportamiento clínicamente significativas como andar sin rumbo o agitación, según se señala en el DSM-IV. En este sentido, es importante resaltar que, si bien las alteraciones cognitivas son, de alguna manera, más características a la hora de definir el cuadro clínico, la presencia de los síntomas de orden conductual es determinante de la evolución, ya sea por la sobrecarga para el grupo de convivientes, ya sea por la necesidad de anticipar la institucionalización de los pacientes (Rabins, 1997).
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Ver también:
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